Mi viejo Cthulhu ya no es lo que era

Había una vez una empresa que prácticamente creó internet, en el mismo sentido en que podemos decir que Apple creó muchas de las cosas que creó. Internet existía antes de Google y muchos, muchísimos, la utilizábamos, pero esta cosa masiva, emergente, gigante, que se parece más a una entidad lovecraftiana que al cyberespacio del que hablaban Leary, McKenna y Rushkoff, es en gran parte obra del buscador. Sí, mucha gente piensa que internet es Google.

La empresa acaba de cumplir 13 años, pero en lugar de entrar en la adolescencia, parece más vieja que IBM, quizás (se me ocurre) por falta de visión de sus fundadores. O de alguien. Pero algo falló en el proceso. Este gigante, desde hace varios años, parece confundido. Crea un sistema operativo que está rumbo a convertirse en el Windows de los smartphones, pero en el medio se hace miles de millones de enemigos legales y no sólo por cuestiones de patentes, sino por utilizar código y licencias sin permiso.

Android es el mayor triunfo de Google (un triunfo inmenso) en años en los que ha generado fracaso tras fracaso. Google+ parecía ser la reivindicación de Google en lo social, pero ya nadie la usa, es irrelevante. Salió Mark Zuckerberg a anunciar tres cambios en Facebook y ya está. No mató a Twitter ni a Facebook ni a MySpace. Y cambiaron de CEO y el nuevo CEO (un cofundador) se obsesionó con Google+, pero ni eso bastó.

Y sacaron un lenguaje de programación, Go, pero no hicieron marketing ni intentaron acercarlo a los desarrolladores, relegándolo a los estudiantes y aficionados a la concurrencia. Go está más cerca de Haskell que de otra cosa, en este sentido y no creo que fuera la intención de Google. Y en lugar de poner su infinidad de recursos para evangelizar el lenguaje, crean otro, esta vez para la web, con una sintaxis demasiado parecida a Java y bastantes contradicciones internas. En este caso, siendo un lenguaje para la web, quizás intenten evangelizar. O no, quién sabe.

Porque las acciones de Google parecen estar movidas por la mayor de las inercias: continúa investigando, innovando y lanzando productos, pero sin una idea clara, sin un objetivo claro más que abarcar lo más posible de internet. Google ya no es lo que era, pero no hablo de un mundo pasado, remoto, que pueda generar nostalgia. Hablo de hace tan sólo unos años, cuando esperábamos ansiosos una nueva temporada de Lost (y el final de Lost sí me genera nostalgia, no Google). Pocos años en los que la visión de sí mismo generó en el buscador la locura característica de las historias de Lovecraft, en los que se convirtió en una entidad característica de las historias de Lovecraft.

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