printf(“El día que conocí el lenguaje C\n”);
Viernes, 14 octubre 2011 por Alan Lazalde
Aprendí a programar en lenguaje C y lo primero que hice fue un “Hola mundo!” ridículo que no supe cómo compilar, o mejor dicho, echar a andar en esa interfaz horrenda de fondo azul letras amarillas que es el Turbo C++ 3.1 que Borland ofrece gratis en su museo. Aprendí a programar en C porque tenía que hacerlo, porque programar era aprender C y nada más. Peor aún, aprender a programar era aprender Turbo C++ (pero esa es otra historia).
El día que conocí C mi experiencia con la computación era prácticamente nula, ni siquiera me interesaba, ni siquiera me causaba curiosidad sino terror porque todos sabían muy bien lo que hacían, sí, con todo y sus atajos de teclado dentro de un raro-para-mí-Windows 98, todos menos yo, el pueblerino que viajaba tres horas para llegar a la escuela que no conocía internet ni la computadora personal.
El día que conocí C lo odié.
Muchos, muchos años después regresé a C y tuve mi revancha. Fue en Linux, desde la terminal, con GCC, con comandos de línea y un editor de textos esotérico llamado Vim que coloreaba la sintaxis increíble:
$ vim hola.c $ gcc -o hola hola.c $ ./hola Hola, mundo! |
Vencí mi trauma de Windows 98, Turbo C++ y sus legionarios de la antiusabilidad. Tenía conmigo Linux, GCC, Vim y el gran lenguaje C de Ritchie, las herramientas con las que comencé a amar las ciencias de la computación y el software libre de una vez y para siempre.

No. 1 — octubre 23rd, 2011 at 12:42
En algo estoy deacuerdo, no es lo mismo programar en una distro de Gnu/linux que en windows… suena raro pero es verdad ^^
No. 2 — octubre 24th, 2011 at 15:14
A mí me cambió la vida programar en GNU/Linux, en serio.