El crowdfunding como dinero fácil

Ouya, a pesar de su slogan “la revolución será televisada”, algo anticuado y que no tiene mucho sentido para una consola de videojuegos basada en Android, está batiendo todos los récords en Kickstarter. Lo interesante del hecho es que estamos ante un cambio para nada menor en el crowdfunding. La idea detrás de un proyecto como Kickstarter es que podamos financiar nuestros proyectos gracias al aporte comunitario. Es decir, el foco está puesto en proyectos independientes, que pueden llevarse a cabo mediante los aportes mínimos que se pueden realizar mediante la página. Claro que, aporte mínimo más aporte mínimo, estamos viendo proyectos que consiguen algunos millones de dólares de esta forma.

Ahora, Ouya no es un proyecto independiente. No estará ninguna de las grandes compañías del mundo tecnológico actual, pero sí cuenta con varios nombres importantes, entre ellos Yves Béhar y Peter Pham, fundador de Lulu y de Color, esa aplicación de iOS que fue un fracaso estrepitoso pero que había recibido 50 millones de dólares de inversión. Y ahí está, creo, el peligro o por lo menos el lado negativo que se asoma, aunque sea, ante este cambio. Quienes pusieron dinero en Color eran inversores. Gastaron dinero en Color como una inversión, a futuro. Estamos hablando de empresas, con productos que pueden llegar a representar millones y millones y millones y más millones de dólares en ganancias. Si a la empresa le va mal, pierden el dinero. Por eso es capital de riesgo, etc., etc.

Pero quién aporta el dinero a Ouya? Nosotros. De a poco, de a diez dólares cada uno, damos millones de dólares a una empresa que antes habría tenido que encontrarse con ángel investors, vc’s, fondos, para llegar a, por ejemplo, 5 millones en inversiones. Podrá decirse que este, el del crowdfunding, es un modelo menos capitalista, en el sentido de que mágicamente los inversores dejamos de esperar ganar dinero, invertimos meramente por amor al proyecto. Eso es lo lindo del crowdfunding, justamente. Pero Ouya puede ganar dólares, muchos. Y cuando lo haga, lo único que habrá es un “gracias”, en alguna parte, a los que permitieron que eso suceda. En el modelo previo, quienes se arriesgaron reciben algo a cambio, aunque lo hayan hecho originalmente por los motivos “equivocados”.

Entonces, el problema creo aparece cuando nombres importantes deciden juntar millones de dólares gracias a nosotros en lugar de mediante inversores o las vías habituales. Pham y el resto de los miembros de Ouya no están atados a ningún inversor, no tienen a nadie a quien responder ante un eventual fracaso o éxito del proyecto. Es, creo, una manera facilísima de recaudar dinero del cual no tienen que dar ninguna explicación (ni me quiero poner a investigar de la relación entre estos millones y los impuestos).

Para terminar con un ejemplo bien obvio que linda en lo grosero, en Argentina Alfredo Casero está intentando producir, por crowdfunding, una película de Cha Cha Cha, algo así como el Monty Python porteño de los 90s. Y está perfecto. Ahora, si viniera Whedon a querer producir por crowdfunding Avengers 2, no me parecería tan perfecto porque, por más que haya millones de fanáticos que gustosos pagarían 10 dólares por tener sus nombres en los créditos al final de la película, esa película ganará unos mil millones de dólares de los cuales los “inversores comunitarios” no verán un centavo, en cambio sí lo harán los estudios y productores. Dejando de lado el ejemplo tan poco sutil y volviendo a Ouya, supongamos que el proyecto tiene éxito como parece que lo hará. Cuando empiecen a ganar dinero, mucho, cuando quizás consigan una ronda de inversiones, esos inversores sí tendrán ganancias. Nosotros no.

6 Responses to “El crowdfunding como dinero fácil”

  1. Sergio writes:

    ¿Pero no se supone que ocurre lo mismo con los proyectos de desarrolladores que sí son independientes? En todos los que he visto la donación mínima es $1, pero entre las distintas opciones de donaciones que ofrecen siempre hay una que es la mínima para obtener el producto terminado, y los que donan menos de eso van a apoyar el proyecto pero no obtendrán el producto cuando esté finalizado. Lo que quiere decir que, una vez terminado, a los que donaron la cantidad mínima les van a entregar una unidad del producto, y para los que no donaron absolutamente nada, o menos del mínimo para obtener el producto, estará la opción de comprarlo ahora que ya está terminado.

    A fin de cuentas, independientemente de las donaciones, una vez que el producto está desarrollado se pone a la venta, porque estaría muy lol que sólo se pudiera obtener si donaste el mínimo durante el periodo de crowdfunding. ¿Y para los que conocieron el proyecto hasta después y les gusta?

    La otra opción es que nomás “cobren” durante el crowdfunding y ya terminado el proyecto y que ganaron dinero con las donaciones, lo ofrezcan gratis, aunque a esto le veo dos detalles: primero, que algo así sólo funcionaría con obras digitales, que no cuesta reproducir cuantas copias sean necesarias; y segundo, que las personas que donaron al proyecto no les haga gracia que ellos hayan tenido que gastar para que al resto de la gente interesada le salga gratis.

    Así que no veo malo que los desarrolladores, independientes o no, conocidos o no, ganen dinero con estos proyectos después de la etapa del crowdfunding. Los que donan saben que es precisamente eso, una donación, no una inversión, no para que les regresen más dinero si el producto tiene éxito…. Hmmm, ¡hey! esa podría ser otra opción más ética, que si el proyecto tiene éxito y les va bien, los desarrolladores a modo de buen gesto y premio a los que donaron, que gradualmente les fueran regresando el dinero que donaron, de esta forma el proyecto habría sido financiado de manera “gratuita” desde el punto de vista de los usuarios, y para los que pusieron dinero al principio pues ya se quedaron con su copia/unidad/whatever del producto gratis.

    En fin, no veo mal que ganen dinero, mucho o poco, con sus proyectos. Después de todo, también corren un riesgo al principio de que no lleguen a la meta de donaciones y lo que sea que se hayan gastado hasta ese momento en el desarrollo del producto se vaya por un tubo.

  2. Federico Erostarbe writes:

    Hola Sergio, gracias por comentar :) .

    Claro que no está mal que ganen dinero, no es ese el punto. Al contrario, es súper positivo que ganen dinero con proyectos interesantes. El problema, creo, es que es justamente una manera fácil de conseguir dinero sin arriesgarse para los que tienen. Considera los ejemplos que doy, o si por ejemplo Google o Apple pusieran un nuevo producto para crowdfunding.

    Obtendrían muchísimo dinero, seguramente, pero ellos ya lo tienen. Es ese el problema, que ya tienen el dinero para hacerlo o no les costaría nada utilizarlo. Pham hizo Color, inversores pusieron 50 millones de dólares. él hizo Lulu que vendió a Apple. Sabes los millones que tiene ese muchacho en su cuenta bancaria? Por qué no aporta él, arriesgando perder el dinero y quizás después ganar mucho más también? Sin embargo nosotros ponemos el dinero y, una vez que haya ganancias, sí serán para Pham.

    En este sentido, es mucho más ético el modelo de appbackr. Es para apps móviles. El desarrollador pone su app y determina por cada dólar invertido cuánto devolverá al mini-inversor una vez que llegue al monto buscado -y- tenga ganancias con su app. Lo usual es, por ejemplo, si donaron 1 dólar, devolver entre 1,05 y 1,20. Aún así, si EA pusiera una app en appbackr, me parecería ridículo, porque tienen el dinero y/o cómo conseguirlo sin recurrir al crowdfunding.

    Como bien dices, la idea es que se logre la producción de un producto que, de otro modo, no podría nacer porque no se tienen contactos, inversores, etc. Si tienes la posibilidad de hacerlo, recurrir a “la comunidad” es una mala excusa para no poner tu dinero!

  3. Gustavo writes:

    Muy buena entrada.

    No sabía del modelo appbackr, ¿me podrías recomendar algún artículo sobre esto?

  4. Federico Erostarbe writes:

    Mirá, esta es la página: http://www.appbackr.com/.

    El modelo es super interesante, pero aparentemente tiene problemas, cosas raras. Si buscás en Google vas a encontrar varios posts negativos sobre la plataforma (conozco desarrolladores que la han usado de las dos maneras, y con buenos resultados), pero de todos modos, aunque la implementación de appbackr en particular tenga problemas, creo que es interesantísimo.

  5. Ivan writes:

    Hola.

    Pero los que aportan dinero sí reciben una recompenza, depende del monto que donaron. El producto, el producto con algo extra, control adicional, en otros casos q no sea ouya libros de arte, cenas, conocer al equipo y muchas otras recompenzas.

  6. Federico Erostarbe writes:

    Eso reciben los que aportan determinado monto: por un lado, cuando los creadores de Ouya reciban millones y millones de dólares de inversión y duerman en camas repletas de dinero como Demi Moore en propuesta indecente, una cena con los creadores, bueno, como que no es mucha recompensa al lado de la que tendrán los inversores iniciales y cofundadores. Además, eso es para los que invierten determinada suma mayor, los que aportan menos no reciben nada. Prácticamente nada. A menudo los que aportan 5 o 10 dólares reciben stickers o “créditos”. Imagina la situación: compra acciones de una empresa en la bolsa, pero si compras “sólo un par” lo haces por apoyo a la compañía, si compras 10 acciones te dan un oso de felpa/peluche, si compras 100 acciones te dan una foto autografiada por Steve Ballmer. De todos modos, eso no está mal, no es lo que critico, sino que se postulen en dichas plataformas personajes que podrían conseguir el dinero en dos o tres reuniones de Sillicon Valley: al entrar a Kickstarter tienen infinita publicidad y nadie a quien rendir cuentas por posibles fracasos.

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